Nota de prensa

El «diésel renovable» vendido por las grandes petroleras podría contener aceite de palma de origen fraudulento

2 abril 2025

Un estudio revela importantes irregularidades en el consumo declarado de residuos de palma utilizados en el diésel renovable (HVO) que venden las grandes petroleras. España está entre los países europeos que mayor consumo tiene de este tipo de combustible.

Un ingrediente clave del «diésel renovable» que se vende en Europa es probablemente fraudulento, según revela un nuevo estudio de T&E. España estaría entre los países europeos que más consume este tipo de combustible. Los biocarburantes europeos contienen casi el doble de efluentes de aceite de palma (POME, Palm Oil Mill effluent), un residuo de la producción de aceite de palma, que los disponibles en todo el mundo. Según T&E, para evitar que los biocombustibles «residuales» sean simplemente aceite de palma camuflado, es necesario establecer restricciones políticas más rigurosas y eliminar los incentivos específicos para los biocombustibles de POME. Sólo España, fue responsable del consumo del 40% del POME de la UE y esos residuos de palma alcanzaron un tercio del consumo de biocarburantes del país en 2023.

Las compañías petrolíferas ofrecen un producto de «diésel renovable» denominado «HVO» (Aceite Vegetal Hidrotratado, un combustible sintético obtenido a partir de aceite vegetal usado), que sobre el papel supone un importante ahorro de emisiones, en algunos casos de hasta el 95%. Sin embargo, un componente clave es el ya mencionado POME, un lodo acuoso que se produce durante la producción de aceite de palma. El POME podría haber representado una cuarta parte de todos los biocombustibles HVO consumidos en la UE en 2023.

Oficialmente, en 2023 se consumieron más de 2 millones de toneladas de aceite de POME en biocombustibles europeos. Esta cifra es muy superior al millón de toneladas que se calcula que hay disponibles en todo el mundo, mientras que los cálculos de T&E muestran que la recogida real de aceite de POME es probablemente mucho menor en la práctica.

El uso de aceite de palma convencional en biocombustibles alcanzó un máximo de unos 3 millones de toneladas en 2019 antes de caer un 80% a finales de 2023. Esto se debe en gran medida a la decisión de la UE de eliminar progresivamente los biocombustibles derivados del aceite de palma de los objetivos renovables para 2030. Mientras tanto, las alternativas basadas en residuos, como el aceite de cocina usado, las grasas animales y los residuos como el POME, están ocupando su lugar y ahora representan el 40% de los biocombustibles de la UE. Existe la preocupación de que el aceite de palma esté simplemente entrando en Europa con un nombre diferente, advierte T&E.

Bosco Serrano Valverde, responsable de combustibles sostenibles para aviación y marítimo: «Parece que gran parte del POME, aunque catalogado como residuo, podría ser simplemente aceite de palma camuflado. Esto plantea serias dudas sobre si este diésel renovable o HVO es tan ecológico como dicen las grandes petroleras. Tenemos que eliminar los incentivos políticos que permiten que materias primas de dudoso origen para biocombustibles se abran camino en Europa como combustibles supuestamente sostenibles».

España, Italia, Reino Unido y Alemania fueron los mayores consumidores europeos de POME en 2023. Un tercio de los biocombustibles españoles procedían de POME, mientras que Italia dependía de él en casi un 20%. El consumo de POME en Alemania se cuadruplicó entre 2021 y 2022, pero se mantuvo estable en 2023, a pesar del aumento de las importaciones y la caída de los precios de los biocombustibles.

Bosco Serrano Valverde ha añadido: “Como advierte ECODES, un tercio del diésel renovable producido en España en 2023 se hizo con aceite de palma. Hablamos de unos 302.000 m³ de HVO —el 36% del total— elaborados a partir de derivados como el POME, un residuo cuya sostenibilidad es, como mínimo, cuestionable. Detrás de esa clasificación como ‘residuo’ se encuentra la misma industria palmicultora asociada a la deforestación y a serios impactos ambientales. Mientras no exista una trazabilidad real, seguir llamando ‘verde’ a este combustible no es solo engañoso, es irresponsable.

El rápido aumento del uso de biocombustibles a partir de POME en la UE ha provocado que, a mediados de 2024, los precios de esta materia prima derivada alcanzaran casi el 90% de los precios del aceite de palma virgen. Esta evolución del mercado sugiere que podría ser necesaria una reclasificación del POME de residuo a subproducto, si su valor comercial continúa al alza, como advertimos desde T&E. En 2023, las grandes petroleras europeas gastaron 2.000 millones de euros a la compra de POME.

En enero de este año, el gobierno indonesio publicó datos que mostraban que las exportaciones de POME en 2023 y 2024 superaron con creces la capacidad total estimada por el gobierno indonesio.

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